
Ella quiso encontrar una verdad que fuera un libro abierto,
un rastro, una señal, al menos una huella.
Quiso encontrar ese lugar que tanto cuesta distinguir,
que nadie sabe donde está, que nunca estuvo,
que se fue y solo halló una puerta indiferente y muda ante sus pies.
Las puertas son un libro, las puertas son las trampas.
Tras una puerta puede estar tu tiempo preso en un reloj,
la brújula que te faltó, la llave oculta de escapar,
tu lámpara, tu credo, tu signo, tu verdad, tu rebelión.