Esta “aparición”, que la propia artista define como la representación visual, acústica o táctil del cuerpo no físico de una persona, nace de las reconditeces de la mente humana o, en el caso de los verdaderos, no-vivos, ella los relaciona con el estado trascendental de la muerte.
En la serie que hoy está ante los ojos del espectador nos observan desde el lienzo fantasmas de apariencia humana, con vida y carácter; firmes en sus expresiones y felices de ser parte de un formato bidimensional en el cual pueden existir con deleite.
La propuesta objeto de esta muestra recrea grandes piezas espectrales, con colores vivos y gran variedad en una fauna fantasmagórica que recrea ambientes raros e inexistentes. Son estos personajes sonrientes que posan y se muestran tal cual son a través de sus gestos, posiciones y rasgos.
¿Por qué Liliana los ha definido como fantasmas? Porque no son seres reales sino creados por su propia imaginación, y que ella define como apariciones de la mente detenidas en el lienzo. Aunque no son estos aparecidos que brotan de un toque místico, más bien, asegura la artista, forman parte de ese fantástico todo que pertenece a la vida real.
Desde el cuadro que preside la muestra, Mi Fantasma, todos los seres aparecen como flotando en el fondo del lienzo, no tienen sustento firme, excepto La novia del viento, que está en una base más sólida (es una mujer fantasma con los ojos maquillados de una manera muy teatral y puede imaginarse que el lienzo hubiese sido dorado hasta que apareció ella. Por eso dejó este gran contraste entre la figura y el fondo). Tal parece que aquí habita el recuerdo espectral de su bisabuela Dora cuando miraba por detrás de una puerta y hacía este gesto como diciendo, "me asomo a ver que pillo".
Para llegar a esta fantasmagoría Liliana ha transitado por un constante hacer pictórico desde los diez años de edad, y ya sus imágenes-crónicas pueblan cada sitio que habita. Dibujar es para ella un impulso casi inconciente fortalecido por la práctica constante y la significativa herencia genética que atesora en su mapa humano. (Orlando Ruiz Ruiz)
