
La artista Liliana Lima de Lázaro en entrevista concedida a la periodista Ana Rodríguez para el programa "Tinto de Verano" de TVR
http://www.tvrioja.com/programas/tintodeverano/index.php

Sin miedo al color.
Los fantasmas llegan y se van, emergen de todas partes y la acompañan en su ir y venir por el Atlántico. De noche, porque la noche es como la primavera para crear, Liliana Lima de Lázaro pinta de una manera casi compulsiva. La madrugada le devuelve vivencias, añoranzas, que va convirtiendo en arte, por medio de un lenguaje directo, narrativo y metafórico que estremece y provoca.
Su intención es que el público no escape de su obra. Liliana quiere entrar en el mundo de las personas y lo logra. Sin miedo al color, esta joven artista, graduada de
Complementando esta técnica, sobresalen en la superficie del lienzo empastados de óleo que enriquecen la manufactura del cuadro y más que todo integran la tierra, el agua y otros elementos presentes en la composición. Unas figuras confluyen en fronteras de contornos definidos y otras con límites subyacentes a los planos de color, producen transparencias y fusiones delineadas con suavidad.
Vemos, en algunas piezas, el logro de una textura sobre las figuras, como tejidos de fondo oscuro y motivos regulares de luz, unos cuadrados y blancos y otros como puntos que se extienden y desbordan hacia zonas de color en el espacio mundo de su obra.
Es muy fuerte para cualquier espectador enfrentarse a la vista penetrante de unos ojos azules perfectamente enfocados en medio de un rostro que pudiera ser búho, que pudiera no ser más que ilusión de memorias. “Conjugando tu mirada” es probablemente la imagen más pregnante lograda en su obra, y la que quizás perdure como icono de un estilo en formación que promete enraizarse en su aún joven carrera. Es un salto en la expresión, un tiro directo al público, una inevitable alegoría difícil de olvidar.
Ramsés Bernal Rodríguez (diseñador y profesor universitario) y Aracelys Bedevia (periodista).
En esta exposición, cuyo título es “Comunicación”, se recogen los últimos trabajos de la pintora cubana Liliana de Lima. La muestra tiene como temática central la comunicación y su contrario, la incomunicación. En la sociedad de la información, fruto del desarrollo tecnológico, con millones de datos y mensajes a un clic de distancia, la distancia existente entre los hombres, aunque pueda parecer contradictorio, se ha agrandado: cada vez es más difícil mantener una conversación plena y satisfactoria, de tú a tú, en la selva del asfalto.
A Liliana le gusta mezclar diferentes técnicas, precisamente uno de los cuadros centrales de la exposición, el titulado “In-comunicación”, está elaborado usando diferentes técnicas. En este cuadro se combina el óleo, con el acrílico y el pastel. En las muestra también podemos encontrar un grabado (Judit), un cuadro aéreo cercano en técnica e inspiración al expresionismo abstracto y numerosos ejemplos de collage.
Los elementos que forman parte de sus “collages” se insertan en el contexto físico (hardware) de
Es precisamente ahora, en este contexto tecnológico, cuando en teoría puede ser más fácil la comunicación y el intercambio cultural. En este sentido la intención de Liliana con sus obras es la de establecer una nueva lógica de interconexiones tecnológicas y humanas. De hecho aparecen en muchas de sus obras elementos tecnológicos mezclados e interactuando con figuras humanas.
En estas obras aparecen representados de una u otra forma diferentes elementos de la comunicación verbal: emisor, receptor, canal, mensaje, etc. Los personajes y elementos de sus cuadros parecen comunicarse entre sí emitiendo unas voces en ocasiones visibles y en otros casos invisibles. El complejo y amplio tema de la comunicación humana es abordado desde diferentes puntos de vista, y desde luego aparece concebido como uno de los elementos y problemas existenciales más profundos del ser humano.
Estos colores desbocados, esta explosión de luz, esta potencia visual irrefrenable y sobrecogedora y esta arrebatada viveza y energía presentes en las pinceladas y en las texturas que se retuercen con fuerza removiendo los cuerpos y las formas de sus cuadros nos hablan bien a las claras del casi infinito y casi absoluto poder creativo de las espátulas, los pinceles y las brochas de Lili. Con ellos combate a sus fantasmas que acaban convirtiéndose en sus aliados, con ellos planta cara a los enemigos de lo vivo: el olvido, la distancia, cierta soledad. Con ellos se bate el cobre invocando e intentando remover de la misma tierra de la que toma su gama fundamental de colores (marrones, naranjas, amarillos, etc.) el magma creativo que desprenden las texturas de sus pinturas, las cuales atraviesan cuerpos, trajes, vestidos, troncos, fondos, espacios... En este y otro sentidos podemos hablar de una pintura volcánica en la que los colores, algunos de ellos muy puros y luminosos, nos rodean, nos asaltan, llaman nuestra atención y nos invitan a ver e intentar descifrar lo que guardan dentro.
Con sus cuadros Liliana intenta sustraerse de este mundo y situarnos en un espacio ajeno al real, un espacio que conserva reminiscencias de nuestro mundo, pues su pintura no deja de ser una pintura figurativa, y por tanto no abstracta, al menos en la mayoría de sus cuadros.
Aunque tal vez no sea así y sus pinturas nos traigan noticias de otros mundos y otros espacios: el mágico y complejo mundo de los sueños, los sentimientos, las ansias, los deseos encerrados tras unos ojos o en medio de la mar encantada. Pero lejos de quedarse ahí los cuadros de Liliana retan al espectador, le obligan a posicionarse ante ellos, le miran estableciendo una comunicación con el espectador que ha de mirarse a sí mismo, dentro de él, para dar respuesta a sus propias ansías, sueños, deseos y fuerzas en constante lucha y oposición. En este sentido es en el que puede hablarse de un innegable potencial comunicativo y dialéctico presente en su obra.
A menudo son varios los mensajes y contenidos profundos presentes en cada obra, por supuesto es el espectador quien debe de ordenarlos y buscar nuevos sentidos que enriquezcan la obra.
Estamos pues ante una pintura decididamente simbólica y simbolista que además tiene una premeditada potencia visual fuertemente expresiva. Es el expresionismo la segunda fuente de la que bebe Liliana. Otra fuente fundamental de su obra proviene de los onírico, del surrealismo. Por último, otra presencia recurrente en la obra de Liliana es la pareja, en este sentido podemos ver cierto componente romántico en su obra.
Si hablamos de las influencias pictóricas no podemos olvidar, además de a Klimt Egon Schiele y Kokoschka, entre otros, a su tía Isis y a su tío Leo, y por supuesto a su abuelo José Delarra, de la mano del cual dio sus primeros pasos en el mundo de la pintura. Otra influencia importante en la obra de Liliana es Van Gogh, en algunos momentos su pincelada, su trabajo de las texturas y los colores empleados en sus cuadros recuerdan, sin ser la misma/ los mismos, a la del genio postimpresionista, cuya pintura se caracteriza por poseer una pincelada gruesa, larga, ondulante y circular, y por el uso de intensas tonalidades de color[1].
Las texturas presentes en su obra, como ya hemos apuntado anteriormente, confieren a la misma una energía, vitalidad y expresividad especiales. Estas texturas remueven los cuerpos y las formas de sus cuadros. Liliana es una maestra en la definición de las líneas fuerza marcadas en diferentes texturas trabajadas con las espátulas. Estas texturas dotan a su obra de un estilo propio con el que busca conquistar la tridimensionalidad y asimismo confieren cierto volumen e influencia escultórica al conjunto.
[1] Fuente: http://www.lavanguardia.es/multimedia/html/extras/vincentvangogh/etapas.htm
Óscar Garrido García (Logroño, 1977).
Es poeta, licenciado en Humanidades por la Universidad de la Rioja (2001) y Máster en Didáctica para Profesores de Lengua y Cultura Españolas en Centros Educativos Extranjeros (2006).
Aquí les presento “Comunicación” y su antagónico, que es la obra que preside la exposición “In-comunicación” esta enrevesada “Comunicación” que es una muestra colorida y texturizada, fruto de meses de trabajo con ideas que han surgido hace a penas 1 minuto, pues el arte no puede detenerse, está en constante evolución.
Comuníquense y formen parte como testigos visuales de mi conexión pictórica con la artista Frida Kahlo, de “Mi fantasma” y algún otro fantasma que aún ande suelto por esta ciudad. Admiren la fuerza de esa mujer que aún hoy tiene la suerte de ser “ La novia del viento” manteniendo su “Equilibrio” y que a los años se convierte en “
Agradezco inmensamente a todos aquellos que, queriéndolo, o no, han hecho posible toda esta Transmisión, lejos de mi Isla y mi Calle Habana y a todas las cosas que me hacen seguir cada día “Conjugando tu mirada”.
Liliana Lima de Lázaro
Para Isis en sus otros treinta...
Huele a café, y a sudores difuntos. Sobre el caballete el alma se derrama, se marchita, se inclina, y caen, aún sin ser otoño, también sus hojas más verdes. Los fantasmas anuncian su regreso: los impíos y los vivos, los amados y los muertos.
Con lágrimas en los ojos pinta Isis de Lázaro. De una mano va el alma, de otra,
Esta muestra no es tanto para los que miran, como para aquellos que, viendo, se desdoblan y sienten. Todos pueden asomarse. No hay mapas conceptuales ni trabalenguas ni enrevesos pedantes. Tiene la sobriedad del ingenio. Tiene acaso suficiente.
Va como una sinfonía en tres partes: primero, los cuerpos, la musa con sombrero, el juglar y su guitarra; después el abandono, los graves del dolor y los crescendos; cierra con la apoteosis del vuelo.
Todo lleva de real y de onírico, ha dicho su autora muchas veces. Porque la obsesión de Isis son los sueños: la casa vieja, el amor, los sombreros, o el jardín de losas hexagonales y antiguas, donde unas pujantes hierbitas recuerdan el afán de los héroes homéricos.
La palabra, quizá, no se hizo para contar sus sueños, sino el pincel, el lienzo, el yeso fresco, el olor a pátina; los bastidores, las transparencias, y las texturas de unos cuerpos curvos y desnudos, que ella ha dejado a la ingravidez del viento.
Cuando el caos se apodera de sus frescos, la mente de Isis vuela. No narra lo que vive, sino lo ostenta a fuerza de sienas, azules, magentas y verdes; al costo de domar muchas fieras.
Tres décadas de crear lleva esta artista. Treinta años que son como la cumbre de una vida. Isis llega convincente y discreta. A su lado está Liliana, que es como los buenos retoños, que hacen fuerte el legado del árbol. A ella le encomienda su antorcha. Porque el arte no es el cúmulo de discursos homogéneos con que algunos pretenden eternizar ciertas “sobras”, sino algo más íntimo, a la vez que inasible: el arte va como el alma: franco y por dentro.
No puedo dejarte de ver
arañando el silencio con tus ojos,
tratando de decir algo que las palabras
nunca hubieran dicho mejor.
Aquella mirada era el resumen
de la noche posada en tus ojos,
con su lluvia, su viento y tu miedo al mar
y aquel sueño que te conté.
No puedo dejarte de ver
describiendo una estrella descubierta por mí
en tu erótica constelación
que no cabe en los mapas del cielo.
Tu mano dibujando en el aire,
era capaz de ponerle color
al espacio vacío, que se llenaba
con la luz de la estrella brillante.
Un espacio en la Ciudad Inventada, movimiento plástico de gran magnitud ocurrido este fin de semana en la ciudad de Logroño, La Rioja.Esta “aparición”, que la propia artista define como la representación visual, acústica o táctil del cuerpo no físico de una persona, nace de las reconditeces de la mente humana o, en el caso de los verdaderos, no-vivos, ella los relaciona con el estado trascendental de la muerte.
En la serie que hoy está ante los ojos del espectador nos observan desde el lienzo fantasmas de apariencia humana, con vida y carácter; firmes en sus expresiones y felices de ser parte de un formato bidimensional en el cual pueden existir con deleite.
La propuesta objeto de esta muestra recrea grandes piezas espectrales, con colores vivos y gran variedad en una fauna fantasmagórica que recrea ambientes raros e inexistentes. Son estos personajes sonrientes que posan y se muestran tal cual son a través de sus gestos, posiciones y rasgos.
¿Por qué Liliana los ha definido como fantasmas? Porque no son seres reales sino creados por su propia imaginación, y que ella define como apariciones de la mente detenidas en el lienzo. Aunque no son estos aparecidos que brotan de un toque místico, más bien, asegura la artista, forman parte de ese fantástico todo que pertenece a la vida real.
Desde el cuadro que preside la muestra, Mi Fantasma, todos los seres aparecen como flotando en el fondo del lienzo, no tienen sustento firme, excepto La novia del viento, que está en una base más sólida (es una mujer fantasma con los ojos maquillados de una manera muy teatral y puede imaginarse que el lienzo hubiese sido dorado hasta que apareció ella. Por eso dejó este gran contraste entre la figura y el fondo). Tal parece que aquí habita el recuerdo espectral de su bisabuela Dora cuando miraba por detrás de una puerta y hacía este gesto como diciendo, "me asomo a ver que pillo".
Para llegar a esta fantasmagoría Liliana ha transitado por un constante hacer pictórico desde los diez años de edad, y ya sus imágenes-crónicas pueblan cada sitio que habita. Dibujar es para ella un impulso casi inconciente fortalecido por la práctica constante y la significativa herencia genética que atesora en su mapa humano. (Orlando Ruiz Ruiz)